Los animales canalizan y catalizan las emociones negativas de las personas, pudiendo percibir las emociones, sensaciones y bloqueos. Lo ideal es dejar que el animal guíe la sesión en determinados momentos, dejándolo que se mueva libremente para poder recibir la información necesaria que nos dará el animal junto con el paciente en su
interacción, es importante trabajar mediante una observación consciente y tener la flexibilidad de adaptación e improvisación durante el desarrollo de la terapia.
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